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LA COSMOPOLITANA SABERES Y SUEÑOS DE VIDA

María Paula Noriega Gómez

Hoy en día podemos tener certeza de muchos hechos. Es un hecho que las concentraciones de gases invernadero de la atmósfera siguen aumentando. También, que gran parte de la población global sufre de enfermedades de la civilización prevenibles pero con poco interés por curar. Por otro lado, ha quedado en evidencia que el crecimiento económico prima sobre la vida y el interés común.


Con este panorama, ¿es posible pensar en otras formas de habitar y ordenar el territorio que ayuden a mitigar el daño causado a nuestro planeta y a nosotros mismos?


La Reserva de la Sociedad Civil La Cosmopolitana (RNSC), ubicada a 10 minutos de Restrepo, Meta, es un proyecto de vida que muestra un diálogo alternativo en el que confluyen la biodiversidad, las prácticas saludables y la productividad en un modelo de finca sistémica.


En 1663, con la llegada de los Jesuitas y la práctica de la ganadería extensiva a la Orinoquia colombiana, la región selvática existente sufrió una transformación sin precedentes dando paso a potreros llanos que truncaron culturas, saberes y prácticas ancestrales.


En 1991, el ingeniero agrónomo Roberto Rodríguez funda La Cosmopolitana con el fin de reconstruir y emular los ecosistemas naturales de la zona; hacia 1996 son evidentes los cambios arbóreos en el terreno (ver imagen 1). Al sembrar todo tipo de árboles comenzaron a nacer espontáneamente otras especies y familias del bosque húmedo tropical aumentando la diversidad florística del proyecto.





Imagen 1. Comparativo de aerofoto de la Cosmopolitana en 1991 y 1996. Fuente: La Cosmopolitana


Desde la concepción de este proyecto se pensó en un diseño que tuviera en cuenta la distribución de los ecosistemas y que permitiera la consolidación espontánea de los mismos. Actualmente el proyecto muestra un paisaje productivo y restaurado, en el que se articulan ecosistemas florísticos, faunísticos, agricultura orgánica, bioconstrucción y seguridad alimentaria animal (ver imagen 2).





Imagen 2. Aerofoto de la Cosmopolitana en 1991 y 1996. Fuente: Google Maps, 2020.


Asimismo, este proyecto incorpora el concepto del aula viva en donde es posible aprender de las experiencias propias y de otras cosmovisiones, aportando así a la construcción de planes de vida familiar, veredal, municipal, regional y global. Así, se logra el aprecio por lo propio y se espera que lo aprendido, en el mejor de los casos, sea replicado y compartido.


Lo anterior, con el objetivo de lograr la soberanía alimentaria e incidencia política para conservar y controlar los territorios. Está en nuestras manos adoptar discursos, comportamientos y actitudes más éticos y respetuosos con la naturaleza y con nosotros mismos.

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