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Mujer déjate querer

Bloguera: Laura Mora



¿Tucusos barranqueros?, ¿qué es eso en el llano? ¿Un estero? ¿Guijarros? Bueno, esos son algunos de los términos de una de mis canciones llaneras favoritas desde que era niña. Por supuesto, este no es un texto promocional de la canción interpretada por el maestro Armando Martínez, titulada “mujer déjate querer”, sino más bien un análisis de cómo su poesía en esta canción nos enseña incluso a llaneras y llaneros, términos típicos que no conocemos, ¿cuáles son? Acá vamos a hablar de varios de estos términos mientras leemos la poesía de esta inspiración de canción. La canción inicia diciendo:

 

“Mujer déjate querer

Como yo te estoy queriendo

No entiendo por qué motivo

Por qué motivo me tienes así sufriendo

Viendo que por culpa tuya

Ya casi me estoy muriendo.”

 

Hasta este verso todo es claro, no solo la letra, sino también la gran inspiración de su autor que se permeara en todos los demás versos. Ahora veamos:

 

“Déjate querer

Como en viento ama a las nubes

Y la luna a los luceros

Como aman a los barrancos

Los tucusos barranqueros

Como ama la canoa a su humilde canoero.”

 

Es acá donde la canción no solo nos enseña poesía y nos habla del enamoramiento de un hombre a una mujer, sino que además nos enseña de la cultura llanera y el enamoramiento de un hombre hacia la llanura inmensa. Cuando la escuché por primera vez, siendo llanera, me pregunté y, ¿qué es eso de tucusos barranqueros? Pues para mi sorpresa, descubrí que existía una especie de ave, que además de hermosa, habita nuestros llanos orientales, un ave de plumaje rojizo y verde, que se posa sobre los bejucos de los barrancos, desde donde puede cazar insectos al vuelo, especialmente mariposas, libélulas y avispas [1]. Entonces el autor de la canción hace bien en comparar el amor humano con el amor entre el tucuso y su barranco, lugar del que depende su vida y su sustento. Más adelante la letra nos sigue inspirando cuando reza:


“Déjate querer

Como el río a las quebradas

Como las garzas al estero

Como queremos al llano

Todo aquel que es buen llanero

Mujer déjate querer como quererte yo quiero.”

 

En este verso, se menciona el amor de la garza al estero, pero no todos conocen qué es el estero. Veamos, el estero es definido como fenómenos geográficos de zonas bajas de las llanuras, en donde “convergen las aguas, que en lámina se conservan durante la mayor parte del año, convirtiendo a estos parajes en tiempo de mengua en  refugios para los animales (...) que allí se citan en procura de nutrimento”[2]. Justamente es el hogar de miles de garzas, es su refugio, un lugar donde, al igual que los enamorados que no pueden vivir separados, estas aves no pueden alejarse de su estero. Seguimos:

 

“Vida mía, déjate amar

Como yo te estoy amando,

Es tiempo de comenzar,

De comenzar sin iras y sin resabios,

Sabes que hasta doy la vida

Por un beso de tus labios.


Déjate amar

Como aman los coleadores

A su bueno y fiel caballo

Como aman los aguaceros

Los blancos lirios de mayo

Como ama la media noche

El primer cantío del gallo.”


¿Por qué sin iras y sin resabios? Claramente, es una palabra comúnmente arraigada a la cultura llanera, ¿cómo olvidar cuando nos decían que dejáramos los resabios?, que mejor nos comportáramos amables, pero ¿a qué nos referimos con resabios?, pues de acuerdo con la definición oficial del verbo “resabiar” que se refiere a disgustarse o enojarse [3], resabios es entonces la palabra que usamos llaneras y llaneros para referirnos a la actitud propia de una persona cuando demuestra que se ha disgustado por algo, o que está molesta. Buena razón tiene la canción para recomendar a los enamorados, amarse sin iras y sin resabios. Termina la canción con una estrofa bastante llena de llaneridad:


“Déjate abrazar

Como las enredaderas

Abrazan los alambrados

Como la arena en la playa

Se abraza a los guijarros

Como se deja la palma

Abrazar del matapalo

Déjate querer, vida de mi amor.”

 

Para cerrar, “Mujer déjate querer”, nos regala valiosos datos culturales. Por un lado, nos recuerda la belleza de las enredaderas, una planta que destina su vida a abrazar y envolver fuertemente paredes, alambres, puertas y lo que quien la siembra desee cubrir, por eso, Armando Martínez nos recuerda con su voz que con esa fuerza se deben abrazar física y espiritualmente los enamorados. Así mismo, ocurre con el matapalo, una planta que al igual que las enredaderas se abraza a la palma.

 

Finalmente, la canción hace mención de los guijarros, ¿pero ¿qué son exactamente? Estos pequeños tesoros se refieren a piedras lisas y redondeadas que suelen hallarse en los lechos de ríos o en las playas. Su forma suave y redondeada los hace distintivos, y son como los fieles compañeros de la arena y la orilla. Su presencia es tan constante como la devoción de un enamorado hacia su amada. Este texto simplemente intenta reflejar las preguntas que surgieron cuando escuché esta canción por primera vez, y demuestra la razón por la que, al descubrir las respuestas a mis preguntas, me hizo amarla aún más, no solo por su profundidad emocional, sino, además, por cómo nos lleva al encuentro del amor mediante la poesía natural propia de los paisajes llaneros.

 


[3] Diccionario de la lengua española | RAE - ASALE. Definición de “Resabiar”.

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