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Nosotras que nos queremos tanto

Escrito por: Sara Clemencia Rubio Botero*


"El feminismo nos invita a desobedecer, a ser libres y a cuestionar un mundo que nos quiere calladas y sumisas"

Florence Thomas


Para comenzar, quiero mencionar que he observado que algunas mujeres que defienden la importancia de abordar las cuestiones de género y cerrar las brechas existentes entre hombres y mujeres prefieren distanciarse de la etiqueta de feminista. A menudo, expresan su preocupación por los derechos de las mujeres, pero aclaran que no se consideran feministas, como si esta palabra tuviera una connotación negativa, lo cual, al menos en la ciudad donde vivo, es una realidad.


Después de notar este fenómeno e ir sumando cada vez más mujeres a mi lista que se preocupan por el tema de género pero que no se autodenominan feministas, me he cuestionado lo preocupante que es que el feminismo sea visto de esta manera, como si fuera una carga llamarse feminista. Quizás algunas de estas mujeres se preguntan, mientras hablan, si declararse feminista en público es dar armas a quienes se oponen a sus ideas; si ser feminista les resta peso a sus argumentos, a su trabajo o a su ser.


Lamento esta realidad, que para mí denota ignorancia o quizá una estrategia, pero quiero enfatizar que más que una crítica, es una reflexión personal que ha sido lenta pero contundente en el último año, mientras he profundizado en mi propio entendimiento de lo que significa ser mujer y feminista. Al observar esta realidad y escribir este texto, me cuestiono nuevamente mi propia postura y concepción de lo que significa ser una mujer feminista en Colombia.


En la mayoría de los espacios en los que me he movido, he estado rodeada de mujeres empoderadas, por lo que mi percepción del feminismo es radicalmente opuesta a lo ya he mencionado. Ser reconocida como una mujer feminista o autodenominarse como tal es, para mí, similar a cuando un obrero se da cuenta de su posición en la estructura social. Lejos de ser algo negativo, representa una postura consciente y firme frente a las realidades, creencias, pensamientos y acciones que impulsan la lucha de las mujeres y la defensa de sus derechos.


El feminismo es un movimiento social y político que busca desafiar y transformar las estructuras de poder desiguales para promover la igualdad de género en todas sus formas. Surgió como respuesta a la opresión histórica y sistemática de las mujeres en distintas esferas de la vida, incluyendo lo político, lo económico, lo social y lo cultural [1]. A lo largo de la historia, las mujeres han enfrentado discriminación, desigualdad de derechos y oportunidades, violencia de género y otras formas de subordinación basadas en su sexo [2].


El feminismo es una lucha justa y necesaria por la equidad y la justicia para todas las personas [3]. Promueve la autonomía y la libertad de las mujeres para tomar decisiones sobre sus propias vidas, cuerpos y destinos, sin estar limitadas por normas patriarcales restrictivas. Este mismo enunciado resalta que las normas patriarcales también afectan a los hombres de diversas maneras. En el fondo, el feminismo busca la justicia social y la transformación de las estructuras y valores que perpetúan la desigualdad de género, con el fin de crear un mundo más equitativo y justo para todas las personas, independientemente de su género [9].


El feminismo es un movimiento amplio y variado que abarca distintos enfoques, cada uno con sus propias características y objetivos. Entre las principales corrientes del feminismo se pueden destacar el feminismo liberal, radical, interseccional y ecofeminista.


El feminismo liberal busca alcanzar la igualdad legal y política de género mediante reformas dentro del sistema existente. Según Arteaga, sus defensores argumentan que, eliminando las leyes y políticas discriminatorias, se puede lograr un terreno de juego más equitativo para todos los géneros [4].


Por otro lado, el feminismo radical sostiene que la opresión de las mujeres es estructural y está arraigada en las normas patriarcales de la sociedad. Según Moreno, propugna cambios radicales en las estructuras sociales y económicas, incluyendo la abolición de prácticas opresivas como el patriarcado y la violencia de género [8].


El feminismo interseccional reconoce la complejidad de las experiencias de las mujeres, que están entrelazadas con otras formas de opresión como la raza, la clase social y la orientación sexual. Esta corriente aboga por un enfoque inclusivo que tenga en cuenta estas múltiples identidades y sus interacciones para abordar de forma más integral las desigualdades sistémicas [7].


Por último, el ecofeminismo explora las conexiones entre la opresión de género y la destrucción del medio ambiente. Como argumenta Sánchez, ambos fenómenos están enraizados en un paradigma patriarcal que explota y domina tanto a la naturaleza como a las mujeres [10]. El ecofeminismo promueve un cambio hacia una relación más armoniosa con el entorno natural y la igualdad de género.


Estos son solo algunos ejemplos de las corrientes que conforman el vasto campo del feminismo, cada una aportando perspectivas únicas sobre cómo abordar y erradicar las desigualdades de género. Comprender estas diferentes perspectivas es fundamental para apreciar la riqueza y complejidad del feminismo como movimiento.


Cuando una mujer dice que es feminista, significa que busca lograr la igualdad de derechos, oportunidades y trato entre mujeres y hombres en todas las áreas de la vida. Esto implica luchar incansablemente por eliminar la discriminación de género, la violencia machista, la brecha salarial, los estereotipos de género y cualquier otra forma de opresión basada en el sexo o género [6].


¿Qué pasa entonces con aquellas que no se autodenominan feministas? Algunas mujeres eligen no autodenominarse feministas por diversos motivos. En ocasiones, puede deberse a la percepción negativa que rodea la etiqueta de feminista en ciertos contextos sociales o culturales, donde se asocia erróneamente con extremismo o aversión hacia los hombres. También puede surgir del temor a ser marginadas o etiquetadas de manera simplista, lo que podría afectar sus relaciones personales o profesionales [5].


No autodenominarse feminista puede ser una estrategia para evitar confrontaciones o tratamientos diferentes en ciertos contextos. Algunas mujeres eligen no identificarse explícitamente con el feminismo para evitar ser encasilladas o estigmatizadas, especialmente si temen que su postura pueda ser malinterpretada o rechazada en su entorno laboral o social. Esta táctica les permite seguir defendiendo los derechos de las mujeres de forma sutil, sin verse expuestas a cuestionamientos directos o críticas abiertas que podrían desviar la atención de su trabajo o mensaje. Al navegar estos escenarios con cautela, algunas mujeres pueden lograr mayor aceptación y diálogo constructivo sin perder de vista su objetivo de promover la igualdad de género.


En cualquier caso, la decisión de no autodenominarse feminista a menudo refleja la complejidad y diversidad de las experiencias y opiniones de las mujeres en torno a la igualdad de género, así como la variedad de corrientes feministas existentes. Esta elección no debería ser juzgada, ya que puede estar influida por múltiples factores.


Además, fomentar un diálogo abierto y respetuoso sobre el feminismo puede contribuir significativamente a desmitificar no solo la palabra, sino también sus diversos significados y enfoques. Esto ayuda a disipar ideas erróneas y estereotipos asociados al feminismo, permitiendo una comprensión más completa de sus objetivos y de su importancia en la lucha por la igualdad de género. Al abrir espacios de conversación sincera y constructiva, es posible generar conciencia y apoyo en torno a los principios feministas.


Por todo lo anterior, considero personalmente que autodenominarse como feminista es un acto de valentía. El feminismo no es una amenaza, sino una lucha por la justicia y la equidad en todas las esferas de la vida. Las mujeres no deben temerle ni huirle; al contrario, deben abrazarlo como una herramienta para empoderar sus voces y defender sus derechos. Para ello, es fundamental dejar de lado los prejuicios infundados y las ideas erróneas que circulan sobre el feminismo, no sólo entre los hombres, sino también entre las propias mujeres. Todos, sin excepción, debemos valorarlo como un camino hacia una sociedad más justa y equitativa para todas las personas, promoviendo nuevas formas de comprender las relaciones e interacciones con los demás.


Referencias

[1] Rojas, M. (2023). ¿Qué es el feminismo y cuál es su importancia? Prensa Ibero. Recuperado de: https://ibero.mx/prensa/debateibero-que-es-el-feminismo-y-cual-es-su-importancia

[2] ONU Mujeres. (s.f.). Acerca de ONU Mujeres. Recuperado de: https://www.unwomen.org/es/about-un-women

[4] Arteaga, M. (2019). Feminismo liberal: en qué consiste y cuáles son sus bases. Revista Feminista. Recuperado de:  https://revistafeminista.com/feminismo-liberal/ 

[5] BBC News Mundo. (2019). Las protestas de “un violador en tu camino”: cómo el himno feminista se convirtió en un fenómeno global. Recuperado de:  https://www.bbc.com/mundo/noticias-47185833 

[6] Cidon, M. (2022). Razones por las que el mundo necesita el feminismo. Blog de Amnistía Internacional. Recuperado de:  https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/razones-por-las-que-el-mundo-necesita-el-feminismo/ 

[7] Gutiérrez, A. (2021). Feminismo interseccional: el cruce de luchas que está cambiando el movimiento. Mujeres Hoy. Recuperado de:   https://mujereshoy.com/feminismo-interseccional/ 

[8] Moreno, P. (2018, diciembre 7). Qué es el feminismo radical y en qué se diferencia de otras corrientes. El Diario. Recuperado de:  https://www.eldiario.es/sociedad/que-es-feminismo-radical_1_1586769.html 

[9] Rodríguez, M.(2006). El efecto de las dietas de restricción proteica y de arginina sobre el daño oxidativo renal en ratas de laboratorio. Revista Española de Salud Pública, 80(2), 157-165. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-05592006000200004 

[10] Sánchez, L. (2020). Ecofeminismo: en qué consiste y cuáles son sus principales ideas. Revista Ecológica. Recuperado de:   https://revistaecologica.com/ecofeminismo/ 


*Sara Clemencia Rubio Botero

Magíster en Historia de la Universidad de los Andes, politóloga, con énfasis en gobierno y relaciones internacionales de la Universidad Autónoma de Manizales, tecnóloga en Negocios internacionales del Sena- Regional Tolima. Investigadora del Centro de Investigación de Cambio Climático (CICC) de la Fundación Grothendieck.

 

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1 Comment


Anónimo
Anónimo
Jul 06

Lo que más admiro de su texto es cómo destaca la valentía y la conciencia necesarias para identificarse como feminista en un mundo donde esta etiqueta aún puede ser malinterpretada o denigrada.

La invitación que nos hace S.R a construir un futuro más inclusivo y justo para todos, donde el feminismo no solo sea aceptado, sino celebrado como un vehículo hacia una sociedad donde cada persona, sin importar su género, tenga las mismas oportunidades y derechos, hace que su voz sea tanto inspiradora como esclarecedora, recordándonos la importancia de desafiar las normas patriarcales y trabajar hacia un mundo donde todos podamos florecer libremente, sin barreras impuestas por nuestro género.🦝

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