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Una dedicatoria a los pueblitos encantados del recio llano inmenso

Escrito por: Laura Mora Montañez


Fotografía de: Luis Carlos Cepeda

Lugar: Hato Corozal (Casanare)


Dicen que siempre volvemos a los lugares que nos hicieron felices, por eso siempre regreso con añoro a las viejas calles de mi pueblo, ubicado en el llano inmenso, en medio de sabanas, ríos imponentes y tranquilos esteros. Cuando pensamos en “pueblitos mágicos”, siempre le llamamos magia a la capacidad que tienen estos lugares para hacernos sentir emociones paradisiacas, los pueblitos mágicos nos transmiten tranquilidad, serenidad y paz. No quisiéramos desmeritar la belleza de los pueblos de nuestro país, de esos pueblitos pintorescos de calles de piedra que encontramos en otras regiones de Colombia, pero hoy te invitamos a contagiarte de otra magia: el encanto del pueblito llanero colombiano, esos que no necesitan mucho color porque tienen magia en el cielo en diferentes tonalidades durante el día. Esa es una magia particular, divina y única del pueblo llanero, donde no se necesitaron más pintores que el buen cielo.


Pasearse por las calles de un pueblito llanero, es un regalo particular, que todos deberían vivir antes de morir, porque es un regalo para los ojos y para el alma, porque la sana. Desde la mañana el cielo se pinta de rojo vivo, mientras que de las casas va amaneciendo también un olor a café y arepas, quizás de arroz o de plátano, dependiendo del departamento. El amanecer se acompaña de un exquisito sonido a naturaleza y una suave brisa mañanera que llena de tranquilidad mientras caminas por las serenas calles del pueblo llanero. Al pasar las horas, también aumentan las temperaturas, porque en el llano, existe una armonía entre el sol y el hombre llanero, el sol va calentando para ambientar su movimiento, y aunque a veces lo sofoca, siempre lo mantiene atento.


Al caer la tarde, es el pueblo llanero el único en el mundo que despide el día con arte en el cielo y un buen viento. Cae la tarde, cae el sol y aumenta el color de un rojo vivo, que enciende el ánimo de todo su pueblo, es todo un show pero no de luces, sino del propio cielo. Pero a todo show le hace falta el talento, por eso si caminas por las calles de sus pueblos, escucharas las cotizas, el arpa, el cuatro y la voz de un recio pueblo, que le canta a su llano inmenso, mientras la noche llega y con ella, el viento fresco. El encanto del que hablamos no es solo surrealista, sino pintoresco, es el único lugar en donde se mezcla un rojo cielo, con la música, la comida y el calor de un pueblo llanero. ¿A dónde escucharás joropo, zapateo y cuerda mientras miras un show de colores vivos en el cielo? Solamente en un pueblo llanero, que podrás visitar en el inmenso llano, que te espera siempre con sus cielos rojos, con joropo y los brazos abiertos.


Si la magia quieres vivir, el paraíso te espera en Arauca, el Meta, Casanare, Vichada y Guaviare.



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