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Agroecología: una respuesta al modelo extractivista en América Latina

Escrito por: Mariel Bueno Cordero*


“Cuidar a La Tierra y alimentar a la gente, son dos procesos que van de la mano”

Vandana Shiva



Imagen tomada de: Manos Unidas https://www.manosunidas.org/noticia/agroecologia-america-latina


La extracción de recursos naturales en América Latina es histórica y dominante, y en los últimos años esta situación no ha mejorado, es más, debido a los actuales modelos de desarrollo que se están imponiendo en nuestra región, se ha intensificado la extracción y la explotación de nuevos territorios, y al mismo tiempo, han subido las tensiones sociales profundizando la brecha entre desarrollo y medio ambiente, lo cual contribuye a agudizar la crisis socioambiental que vivimos actualmente.


Ahora bien, bajo este contexto no es sorpresa saber que la agricultura en Latinoamérica está siguiendo las tendencias mundiales que van en dirección contraria a la naturaleza. Lo que más preocupa es que esta agricultura industrializada que se está extendiendo en nuestros países es altamente dependiente de los insumos, y extremadamente vulnerable a las plagas, enfermedades y al cambio climático. Además, este sistema trae consigo una serie de efectos como la deforestación, los incendios, los avasallamientos y demás conflictos por la tierra que están afectando gravemente a nuestros ecosistemas, a las comunidades indígenas y a toda la biodiversidad tan rica que alberga nuestro continente.


En este sentido, la agroecología se traduce en una respuesta sistémica a los retos globales interrelacionados que nos plantean el cambio climático, los sistemas alimentarios desestructurados, la degradación de la tierra y el agua, y la pérdida de biodiversidad como consecuencia de este modelo que claramente es insostenible.


Vale la pena mencionar que el término "extractivismo" no es en absoluto un concepto novedoso, sobre todo en América Latina. Más aún si consideramos que históricamente la matriz económica ha consistido en un sistema determinado por este modelo, que en nuestra región no ha sido lineal, sino que ha estado marcada por sucesivos ciclos económicos, dependientes de las demandas del mercado mundial[1].


Pero ¿Qué es el extractivismo? Pues bien, este término, desde el punto de vista netamente económico, es un tipo de “extracción de recursos naturales, en gran volumen o alta intensidad, que están orientados esencialmente a ser exportados como materias primas sin procesar, o con un procesamiento mínimo[2].


Por otro lado, el extractivismo desde una mirada más global, “es el modelo económico y político basado en la mercantilización y explotación desenfrenada de la naturaleza”[3], que se ha expandido rápidamente en nuestros territorios, generando presión sobre diversos ecosistemas estratégicos y áreas protegidas, como la Selva Amazónica, humedales, páramos, glaciares, lagunas y bosques altoandinos, entre otros.


También es importante mencionar que existen muchos tipos de extractivismos, y si nos adentráramos hacia el extractivismo agrario y los debates de la agricultura a gran escala frente a pequeña escala y de transgénicos frente a agroecología, podríamos develar las implicaciones sociales, económicas y medioambientales de las diversas formas y modos de actividad agrícola, pero esta no es la ocasión.


Lo que sí es importante, es que entendamos que nos encontramos en un momento crítico de cambio, disputas y acciones que deben cuestionar y construir formas de resistencia hacia otros marcos de relación con el desarrollo, la economía y la naturaleza. Y frente a esta compleja disyuntiva, la agroecología integra acciones, principios y saberes que surgen en distintos ámbitos, y nos llama a la transformación.


Entonces, como modelo alternativo y como parte de un movimiento social más amplio, la agroecología ha sido y es crítica con este modelo extractivista. Por eso es fundamental tener presente que “es inconcebible defender cambios ecológicos en el sector agrario sin defender comparables cambios en todas las otras áreas interrelacionadas de la sociedad”[4].


Y, bajo esta línea, la agroecología se erige como "un instrumento científico, tecnológico, intercultural y sociopolítico crucial frente a las crisis ecológicas y sociales del mundo contemporáneo, en la búsqueda de una modernidad postindustrial y alternativa"[5].


En conclusión, y frente a los grandes retos que tenemos como región, es importante reflexionar sobre la relación entre los Estados emergentes en América Latina y los procesos de consolidación de la lógica extractivista, que contribuyen a agudizar la crisis socioambiental y el cambio climático.


Por lo tanto, debemos repensar nuestro vínculo con la naturaleza y cambiar nuestro modo de hacer frente a los desafíos que se nos presentan a partir de una introspección profunda que la agroecología nos invita a hacer para ser parte de esta alternativa sustentable, socialmente justa y ambientalmente adecuada para producir y consumir alimentos, y todo lo que ello implica.


Entonces, en la lucha contra el extractivismo y la larga y sombría memoria de nuestro continente por la apropiación de la naturaleza y sus recursos, es necesario preguntarnos: ¿nos quedamos atrapados bajo el sistema extractivista? o podemos adoptar a la agroecología como alternativa de transformación, y como modelo integral de resistencia que nos permita dar fin a las falsas soluciones y la desigualdad extrema desde marcos epistemológicos y éticos que generen alternativas hacia la sostenibilidad de la vida.


¡Apoyemos la producción agroecológica, y seamos parte del proceso de transición y reconstrucción de nuestros sistemas alimentarios para frenar el extractivismo y enfrentar mejor la crisis climática!


[1] Gudynas, E. (2015). Extractivismos. Ecología, economía y política de un modo de entender el desarrollo y la Naturaleza. Cochabamba, Bolivia: CEDIB. Y, Svampa, M. (2019). Neo-extractivism in Latin America: Socio-environmental Conflicts, the Territorial Turn, and New Political Narratives (Elements in Politics and Society in Latin America). Cambridge: Cambridge University Press. doi:10.1017/9781108752589 [2] Gudynas, E. (2015). Extractivismos. Ecología, economía y política de un modo de entender el desarrollo y la Naturaleza. Cochabamba, Bolivia: CEDIB. [3] Carvajal, L. M. (2016). Extractivismo en América Latina: Impacto en la vida de las Mujeres y Propuestas de Defensa del Territorio. Bogotá, Colombia: Fondo de Acción Urgente (FAU-AL). [4] Altieri, M. (1987): Agroecology. The scientific basis of alternative agriculture. Westview Press, Boulder. [5] Toledo, V. (2019). “Agroecology”, en Kothari, A., Salleh, A., Acosta, A., Escobar, A., y Demaria, F. (eds.). Pluriverse: A Post-Development Dictionary. New Delhi: AuthorsUpFront and Tulika Books. ISBN: 978-8-193-73298-4, pp. 85-88.


*Mariel Bueno Cordero

Ingeniera Agroindustrial con Especialización en Educación Ambiental, Magíster en Ciencias de la Geoinformación y Observación de la Tierra con énfasis en Planificación del Territorio. Actualmente, investigadora del Centro de Investigación de Cambio Climático (CICC) de la Fundación Grothendieck.

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